Infografía de la FAO sobre las pérdidas y desperdicio de los alimentos.
Fuente imagen: fao.org

La tercera parte de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en el mundo – aproximadamente 1.700 millones de toneladas al año, con un valor aproximado que ronda los 730 billones de euros al año.

Las tasas más altas de desperdicio se sitúan en el 40–50% para frutas y hortalizas; 35% para pescado; 30% para cereales, y 20% para semillas oleaginosas, carne y productos lácteos.

En los países en desarrollo el 40% de las pérdidas y desperdicio de alimentos ocurre en las fases de poscosecha y procesado, mientras que en los países industrializados más del 40% de las pérdidas y desperdicio de alimentos se da a nivel de ventas al por menor y del consumidor.

Para diferenciar ambos conceptos, entendemos éstos como:
 

Pérdidas de alimentos

Se refiere a cualquier alimento que se descarta, incinera o desecha de otra manera a lo largo de la cadena de suministro de alimentos desde la cosecha/sacrificio/captura hasta, pero excluyendo, el nivel minorista, y no vuelve a ingresar en ninguna otra utilización productiva, como como alimento o semilla.

Desperdicio de alimentos

Se refiere a la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores.

Una menor pérdida y desperdicio de alimentos conduciría a un uso más eficiente de la tierra y una mejor gestión de los recursos hídricos, lo que tendría un efecto positivo tanto en los medios de vida, como en la lucha contra el cambio climático.

La relevancia e implicaciones de esta pérdida es tal que, en 2019, la 74a Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos , reconociendo el papel fundamental que desempeña la producción sostenible de alimentos en la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición.

Todos tenemos nuestra responsabilidad en este fenómeno, ya sea como consumidores o como productores o agentes de la cadena de suministro, y son diversos los factores que lo generan y las herramientas que permitirían reducirlo.

Entre estas herramientas, el uso de tecnologías de Bigdata e Inteligencia Artificial como las que desarrolla ALTIMFood, pueden suponer una ayuda sustancial para lograr un mayor ajuste entre la oferta y la demanda de los productos.

Son muchos los sectores productores de alimentos que carecen de un sistema que les permita planificar su oferta y que, en muchos casos deben tomar decisiones de producción hoy que no se verán reflejadas en un producto disponible para la venta hasta dentro de varios año (p. ej. sector cárnico o producción de fruta).

Ante estas situaciones los desajustes entre oferta y demanda son frecuentes, y, en productos altamente perecederos, redundan en caídas de precios o destrucciones masivas de productos.

Desde ALTIMFood, queremos ofrecer nuestra experiencia en el desarrollo de modelos predictivos basados en técnicas de Bigdata y en la medida de nuestras posibilidades, contribuir a lograr una industria alimentaria más sostenible.

 

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